Recién, mientras bajaba el almuerzo en el laburo, leí el blog de un amigo sobre la propia escritura, las redes sociales y su relación con sus usuarios más bien domésticos, en este caso sus compañeros, contactos cibernéticos y lectores de ocasión. Y pensé en la casi total ausencia de tiempo que hoy dedicamos a nuestros amigos si no es a través de un celular, computadora o similares.
Al margen de lo impersonal de un chat respecto a una conversación cara a cara, al margen de lo frío de un mail en relación a una carta, al margen incluso de cualquier ícono o emoticón con que podamos llenar el páramo de cuadros de texto vacíos de una pantalla: hoy nada nos distancia tanto como lo que nos vendieron pretendiendo unirnos.
Los estados de Msn, luego el Facebook y el Twitter, son herencia de los graffittis y las banderas de nuestra adolescencia. El fin es el mismo: gritar "préstenme atención", "estoy acá", "¡existo!". La exaltación del ego y los pequeños hedonismos hijos de los tiempos modernos -y me siento un viejo utilizando el término- jamás encontraron su complemento natural en forma tan sencilla como a través de esta manifestación más cercana al click que al abrazo.
¿De qué compañera hablamos? pues de la soledad, por supuesto. Del deseo de sentirse querido, de ser alguien en la sociedad infernal de los medios orwellianos donde -parafraseando a Borges- un hombre no es todos los hombres, sino que no es ninguno: apenas un grito de auxilio buscando llamar la atención por encima de las bocinas y los colores de un mundo que cada vez nos pertenece menos.
La reclusión autoinfringida en nuestros propios universos de 71 canales y banda ancha nos hacen sentir más seguros delante del chupete brillante que entre los brazos del ser amado. Y es ahí donde está la paradoja: porque nada buscamos en el fondo sino sentirnos más queridos, asegurarnos el cariño, el aplauso o la admiración del otro; el mismo que se nos dificulta abrazar con la laptop en la falda y el mp3 al mango, tal vez porque encima nos interrumpe el mensaje que estamos mandando a otro reflejo de persona, a otro link con nombre y apellido que busca llenar su vacío con más vacío.
Y le contesto a mi amigo Martín: ¿será por esto que escribimos?
Tal vez
Manuel Rovira
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miércoles, 10 de agosto de 2011
miércoles, 1 de junio de 2011
De costado
Principio y final tienen las cosas. Y también impasses y regresos. El comienzo en un nuevo laburo y un par de artículos que quedaron a medias y perdieron la gracia al pasar la oportunidad, conspiraron para que este espacio haya quedado temporalmente fuera de servicio.
En el medio pasaron muchas cosas. Bah, ni tanto: Nacional salió campeón con menos de 50' de Tiki-Tiki en todo el campeonato, Peñarol sobrevivió otra semana en la copa apelando a las raíces del fútbol uruguayo -léase táctica murgiélago reload- el Frente Amplio volvió a echar para atrás la ley interpretativa, reapareció el Cuqui Lacalle, se armó flor de quilombo porque el presidente sugirió gravar los latifundios y Uruguay mejoró la imagen según la opinión de la corte periodística deportiva local, aunque haya marchado nuevamente contra Alemania como desde hace más de 80 años. Ah, también reapareció Carini, sigue sin encontrar las manos.
Sin embargo quería llamar la atención sobre una noticia que apareció hoy en la prensa, y que refiere al video emitido por canal 12 sobre unas declaraciones de Mujica. Conviene escucharlas, porque no tienen desperdicio.
Todos sabemos que el Pepe es afecto a este tipo de salidas, y durante años fue acosado por periodistas de radio, tevé y prensa escrita, desesperados por un titular estrafalario. Después le tocó ser presidente, y tanto el tono de sus declaraciones como el afán de sus perseguidores derivaron a mares más tranquilos. Sin embargo, lo que me carcome es qué motiva a este viejo bocón pero sabihondo a lanzarse en forma despiadada a la venta del patrimonio de los orientales, aquel que el tan manoseado Artigas prometió no vender al bajo precio de la necesidad.
¿Es necesario privatizar un patrimonio irrepetible? ¿Es válido vender las joyas de la abuela para contribuir a una solución accesoria como la de los colonos? ¿Se agotaron todas las otras vías de recaudación y financiamiento para tener que llegar a esto?
Hay algo turbio en este tipo de iniciativas, hermanadas a las gestiones que se vienen haciendo por la minera a cielo abierto Aratirí, a pocos kilómetros de distancia. Escucho otra vez este discurso, y parece que lo que molestara de esas "tierras improductivas" es que no paguen impuestos. O mejor dicho, que el Estado no vaya prendido. Si interesa que recaude el Estado, que vayan al contrabando masivo y el tráfico de droga; legalicen, háganse socios, repartan ganancias.
Quiero creer que el que tenemos de presidente está confundido y cansado. O que estuvo en los ranchitos del Cabo y Valizas, y en en ese afán de que el Estado vaya prendido, le pegó de costado.
Manuel Rovira
En el medio pasaron muchas cosas. Bah, ni tanto: Nacional salió campeón con menos de 50' de Tiki-Tiki en todo el campeonato, Peñarol sobrevivió otra semana en la copa apelando a las raíces del fútbol uruguayo -léase táctica murgiélago reload- el Frente Amplio volvió a echar para atrás la ley interpretativa, reapareció el Cuqui Lacalle, se armó flor de quilombo porque el presidente sugirió gravar los latifundios y Uruguay mejoró la imagen según la opinión de la corte periodística deportiva local, aunque haya marchado nuevamente contra Alemania como desde hace más de 80 años. Ah, también reapareció Carini, sigue sin encontrar las manos.
Sin embargo quería llamar la atención sobre una noticia que apareció hoy en la prensa, y que refiere al video emitido por canal 12 sobre unas declaraciones de Mujica. Conviene escucharlas, porque no tienen desperdicio.
Todos sabemos que el Pepe es afecto a este tipo de salidas, y durante años fue acosado por periodistas de radio, tevé y prensa escrita, desesperados por un titular estrafalario. Después le tocó ser presidente, y tanto el tono de sus declaraciones como el afán de sus perseguidores derivaron a mares más tranquilos. Sin embargo, lo que me carcome es qué motiva a este viejo bocón pero sabihondo a lanzarse en forma despiadada a la venta del patrimonio de los orientales, aquel que el tan manoseado Artigas prometió no vender al bajo precio de la necesidad.
¿Es necesario privatizar un patrimonio irrepetible? ¿Es válido vender las joyas de la abuela para contribuir a una solución accesoria como la de los colonos? ¿Se agotaron todas las otras vías de recaudación y financiamiento para tener que llegar a esto?
Hay algo turbio en este tipo de iniciativas, hermanadas a las gestiones que se vienen haciendo por la minera a cielo abierto Aratirí, a pocos kilómetros de distancia. Escucho otra vez este discurso, y parece que lo que molestara de esas "tierras improductivas" es que no paguen impuestos. O mejor dicho, que el Estado no vaya prendido. Si interesa que recaude el Estado, que vayan al contrabando masivo y el tráfico de droga; legalicen, háganse socios, repartan ganancias.
Quiero creer que el que tenemos de presidente está confundido y cansado. O que estuvo en los ranchitos del Cabo y Valizas, y en en ese afán de que el Estado vaya prendido, le pegó de costado.
Manuel Rovira
martes, 10 de mayo de 2011
Al-Qaeda duda de la veracidad de nuevos videos
MONTEVIDEO, AFP-. En las últimas horas de la noche kuwaití, el sitio Shumuj al-Islam difundió la existencia de un comunicado del grupo terrorista donde pone en duda la veracidad de dos videos que circularon en los últimos días en altas esferas del país sudamericano.
La misiva alude al video donde supuestos militares uruguayos retirados hacen amenazas al gobierno y la Suprema Corte de Justicia, en caso de que prosigan los juicios a oficiales que participaron de delitos de lesa humanidad en las décadas de los '70 y '80. El grupo islámico afirma que la cinta fue ideada por el Pentágono a pedido de Hillary Clinton, quien estaría re caliente con las declaraciones del senador Saravia. "Nuestro grupo apoya al compañero Bonomi, con quien no solo compartimos la barba, sino también su claridad de lenguaje", diría el comunicado.
Por otra parte, Al-Qaeda se refiere a los videos difundidos por la empresa Tenfield, de quien sospecha en primera instancia por su origen judío y en segundo lugar por la sola presencia de Sergio Gorszy. "En el gol del Morro podemos estar de acuerdo, pero en la jugada del Lolo hay un offside de 5 varas."
El presidente José Mujica restó importancia al comunicado, diciendo que "esta fuerza política fue forjada por barbudos, no nos vamos a venir a espantar ahora por cualquier cosa. Para tirabombas ya tenemos a Marenales", finalizó el mandatario.
La misiva alude al video donde supuestos militares uruguayos retirados hacen amenazas al gobierno y la Suprema Corte de Justicia, en caso de que prosigan los juicios a oficiales que participaron de delitos de lesa humanidad en las décadas de los '70 y '80. El grupo islámico afirma que la cinta fue ideada por el Pentágono a pedido de Hillary Clinton, quien estaría re caliente con las declaraciones del senador Saravia. "Nuestro grupo apoya al compañero Bonomi, con quien no solo compartimos la barba, sino también su claridad de lenguaje", diría el comunicado.
Por otra parte, Al-Qaeda se refiere a los videos difundidos por la empresa Tenfield, de quien sospecha en primera instancia por su origen judío y en segundo lugar por la sola presencia de Sergio Gorszy. "En el gol del Morro podemos estar de acuerdo, pero en la jugada del Lolo hay un offside de 5 varas."
El presidente José Mujica restó importancia al comunicado, diciendo que "esta fuerza política fue forjada por barbudos, no nos vamos a venir a espantar ahora por cualquier cosa. Para tirabombas ya tenemos a Marenales", finalizó el mandatario.
martes, 3 de mayo de 2011
Historia universal de la infamia
Con ese nombre tituló Borges un libro de cuentos publicado por primera vez en 1935. El hilo conductor de los relatos es la narración más o menos ficcionada de crímenes históricos, haciendo lo que hoy llamaríamos una obra -una película, una novela- "basada en hechos reales".
De la misma manera, la actualidad nos enfrenta a un autor de la historia oficial que nos llega a través de la prensa, que no encuentra problemas en tergiversar o inventar los sucesos que sean necesarios con el fin de generar corrientes de opinión y pensamiento medianamente uniformes a lo largo y ancho del globo.
Los antecedentes de EE.UU. no son precisamente buenos en lo que refiere a veracidad de la información: supuestos "ataques" a navíos estadounidenses fueron el argumento utilizado para propiciar la guerra ante España por Cuba, Puerto Rico y Filipinas (1898), Vietnam del Norte (1964) y su participación en dos guerras mundiales (1917 y 1941); más cerca en el tiempo, el atentado de dudoso origen al WTC de Nueva York (2001) y las "armas de destrucción masiva" iraquíes (2003).
La muerte de Osama bin Laden fue presentada en forma tan propicia para los intereses imperiales que sus detalles resultan difíciles de creer: no hay fotos del cadáver (sólo una, trucha), el muerto fue tirado al mar (se me vienen a la cabeza imágenes rioplatenses de los '70: desapareció el problema, literalmente), segundos antes de morir el árabe se valió de una de sus esposas como escudo humano (malo, malo, malo) y dejó un testamento en que aconseja a sus hijos abandonar los atentados y bajo ningún concepto seguir su camino (¿escucharon, jóvenes musulmanes loquitos?). Y claro, deja a Obama excelentemente perfilado como candidato para las elecciones del año próximo, aparte de recordarnos a nosotros el resto del mundo quién es el pueblo elegido para velar por nuestra seguridad y la paz mundial.
Dios quiera que sigamos importando petróleo y que el agua tarde en volverse lo suficientemente escasa como para que venga alguien a decirnos en otro idioma cómo tenemos que conservarla. Que sigamos siendo fútbol, playa, gauchos, mate, asado, carnaval y Punta del Este. Por favor.
Ya habrá tiempo para otro capítulo en la Historia universal de la infamia.
Manuel Rovira
De la misma manera, la actualidad nos enfrenta a un autor de la historia oficial que nos llega a través de la prensa, que no encuentra problemas en tergiversar o inventar los sucesos que sean necesarios con el fin de generar corrientes de opinión y pensamiento medianamente uniformes a lo largo y ancho del globo.
Los antecedentes de EE.UU. no son precisamente buenos en lo que refiere a veracidad de la información: supuestos "ataques" a navíos estadounidenses fueron el argumento utilizado para propiciar la guerra ante España por Cuba, Puerto Rico y Filipinas (1898), Vietnam del Norte (1964) y su participación en dos guerras mundiales (1917 y 1941); más cerca en el tiempo, el atentado de dudoso origen al WTC de Nueva York (2001) y las "armas de destrucción masiva" iraquíes (2003).
La muerte de Osama bin Laden fue presentada en forma tan propicia para los intereses imperiales que sus detalles resultan difíciles de creer: no hay fotos del cadáver (sólo una, trucha), el muerto fue tirado al mar (se me vienen a la cabeza imágenes rioplatenses de los '70: desapareció el problema, literalmente), segundos antes de morir el árabe se valió de una de sus esposas como escudo humano (malo, malo, malo) y dejó un testamento en que aconseja a sus hijos abandonar los atentados y bajo ningún concepto seguir su camino (¿escucharon, jóvenes musulmanes loquitos?). Y claro, deja a Obama excelentemente perfilado como candidato para las elecciones del año próximo, aparte de recordarnos a nosotros el resto del mundo quién es el pueblo elegido para velar por nuestra seguridad y la paz mundial.
Dios quiera que sigamos importando petróleo y que el agua tarde en volverse lo suficientemente escasa como para que venga alguien a decirnos en otro idioma cómo tenemos que conservarla. Que sigamos siendo fútbol, playa, gauchos, mate, asado, carnaval y Punta del Este. Por favor.
Ya habrá tiempo para otro capítulo en la Historia universal de la infamia.
Manuel Rovira
viernes, 29 de abril de 2011
La Boda Irreal
Desde hace varios días que toda persona con algo de contacto con los medios de comunicación masivos está al tanto de la boda de uno de los herederos de la corona británica y de la gigantesca cobertura en vivo del evento que finalmente se llevó a cabo esta mañana, según el huso horario rioplatense.
Todos sabíamos que hoy William -el Guille, digamos- y Kate -la Catalina... bueno, continuemos llamándola Kate, mejor- se convertirían en el centro del mundo, dejando de lado aburridísimas noticias como la cantidad de muertos que hubo esta semana en Libia, el debate por la imputabilidad de los menores y el empate de Peñarol ayer en el estadio.
Siempre me llamó la atención la complacencia de la opinión pública para con la realeza europea. Al margen del hecho de que seamos descendientes de plebeyos cuya cultura estuvo marcada transversalmente por la primacía de la monarquía como cabeza del Estado y fiel representante de la nacionalidad, y la analogía sencilla del casamiento real con los más tradicionales cuentos de hadas -de origen similar, por cierto- uno podría reconocer en los criollos el mismo sentimiento antimonárquico que llevó a pelear por la independencia de nuestras tierras hace dos siglos, basado en cierta convicción democrática y que "naides es más que naides": nadie tiene coronita -precisamente- y de hecho así lo consagra nuestra Constitución en dos de sus primeros artículos.
Pocos criollos en este lado del mundo aceptarían un rey ni un cuerpo de nobleza. Sin embargo, a la hora de las noticias y las pompas de esta clase de eventos, la gente acude a la fiesta encandilada por ese mundo de fantasía sólo posible para unos elegidos y más accesible a través de los cuentos infantiles con los que empezaron a formar nuestros conceptos.
Desde este lado del río, hoy miraba un canal de noticias desde la sala de espera de un consultorio. La pantalla se dividía al medio mostrando a la vez dos noticias que no podían ser más distintas. La tan mentada boda real a todo trapo con detalles del beso entre los nuevos cónyuges reales de un lado, la 9 de Julio cortada por miles de sindicalistas posicionándose para asistir al acto del 1º de mayo y escuchar el discurso de Moyano del otro. Los unos, en la comodidad y la pompa del primer mundo; los otros, agrupados por reivindicar los derechos de quienes no perciben lo mínimo para llevar una vida digna. Unos entre castillos y esculturas enchapadas en oro por sus antepasados; otros, bisnietos y tataranietos de quienes colaboraron sin más remedio con la grandeza de tales edificios. Ambos acudiendo en masa a un suceso fugaz en el que se identifican y en el cual depositan algunas de sus más cifradas esperanzas.
De repente, se abre el plano en la toma que enfoca a los manifestantes de avenida 9 de Julio y se ve de frente todo el escenario. A los costados del estrado donde se reunirá la plana mayor de sindicalistas de todas las provincias se levantan dos gigantografías de Evita y Juan Domingo Perón en blanco y negro solemne y envueltas en motivos patrios.
Las dos noticias no podían ser más similares.
Dios salve a la Reina
Manuel Rovira
Todos sabíamos que hoy William -el Guille, digamos- y Kate -la Catalina... bueno, continuemos llamándola Kate, mejor- se convertirían en el centro del mundo, dejando de lado aburridísimas noticias como la cantidad de muertos que hubo esta semana en Libia, el debate por la imputabilidad de los menores y el empate de Peñarol ayer en el estadio.
Siempre me llamó la atención la complacencia de la opinión pública para con la realeza europea. Al margen del hecho de que seamos descendientes de plebeyos cuya cultura estuvo marcada transversalmente por la primacía de la monarquía como cabeza del Estado y fiel representante de la nacionalidad, y la analogía sencilla del casamiento real con los más tradicionales cuentos de hadas -de origen similar, por cierto- uno podría reconocer en los criollos el mismo sentimiento antimonárquico que llevó a pelear por la independencia de nuestras tierras hace dos siglos, basado en cierta convicción democrática y que "naides es más que naides": nadie tiene coronita -precisamente- y de hecho así lo consagra nuestra Constitución en dos de sus primeros artículos.
Pocos criollos en este lado del mundo aceptarían un rey ni un cuerpo de nobleza. Sin embargo, a la hora de las noticias y las pompas de esta clase de eventos, la gente acude a la fiesta encandilada por ese mundo de fantasía sólo posible para unos elegidos y más accesible a través de los cuentos infantiles con los que empezaron a formar nuestros conceptos.
Desde este lado del río, hoy miraba un canal de noticias desde la sala de espera de un consultorio. La pantalla se dividía al medio mostrando a la vez dos noticias que no podían ser más distintas. La tan mentada boda real a todo trapo con detalles del beso entre los nuevos cónyuges reales de un lado, la 9 de Julio cortada por miles de sindicalistas posicionándose para asistir al acto del 1º de mayo y escuchar el discurso de Moyano del otro. Los unos, en la comodidad y la pompa del primer mundo; los otros, agrupados por reivindicar los derechos de quienes no perciben lo mínimo para llevar una vida digna. Unos entre castillos y esculturas enchapadas en oro por sus antepasados; otros, bisnietos y tataranietos de quienes colaboraron sin más remedio con la grandeza de tales edificios. Ambos acudiendo en masa a un suceso fugaz en el que se identifican y en el cual depositan algunas de sus más cifradas esperanzas.
De repente, se abre el plano en la toma que enfoca a los manifestantes de avenida 9 de Julio y se ve de frente todo el escenario. A los costados del estrado donde se reunirá la plana mayor de sindicalistas de todas las provincias se levantan dos gigantografías de Evita y Juan Domingo Perón en blanco y negro solemne y envueltas en motivos patrios.
Las dos noticias no podían ser más similares.
Dios salve a la Reina
Manuel Rovira
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